La acupuntura ya servía a los chinos para solucionar sus problemas de
salud hace más de 2000 años, por lo que su trayectoria ha sido larga y está
bien documentada.
A lo largo de la historia y hasta llegar a nuestros días, está terapia
china no ha resultado inamovible, si no que se ha ido adaptando a los nuevos
tiempos y hoy en día se cuenta con diagnósticos y herramientas más precisas. Se
utilizan agujas muy diferentes a las de antaño, mucho más finas y flexibles,
esterilizadas, desechables e indoloras.
¿Cuáles son los beneficios y ventajas que proporciona la acupuntura?
Para los pacientes que optan por probar esta técnica terapéutica
milenaria los beneficios son muchos, desde una disminución en los medicamentos
que toman, hasta una relajación y un nivel de energía más altos y equilibrados.
En muchas afecciones como: asma, sinusitis, esguinces y torceduras, problemas
de riñón, inflamaciones de garganta, hemorroides, trastornos de la circulación
y uterinos, reumatismo, afecciones estomacales, oculares y del oído, se han
obtenido resultados realmente positivos.
Existen más de 1,000 puntos de acupuntura en el cuerpo, los cuales
pueden ser estimulados con calor, frío, ultrasonido y láser para obtener
resultados terapéuticos. Los chinos explicaban los beneficios de la acupuntura
porque estimulaba a la energía, pero gracias a diversos estudios científicos se
ha demostrado que al estimular estos puntos se producen reacciones, en la
química de la sangre, en las funciones y en la actividad del cerebro. La
acupuntura incluso puede utilizarse como analgésico y anestésico ya que
estimulando ciertos puntos se produce en el cuerpo una reacción que libera
endorfinas, que producen un efecto similar a la administración de morfina.
Su aplicación también está indicada en casos de desequilibrios
corporales, como los problemas de impotencia sexual, complicaciones de la
menstruación, el insomnio o la ansiedad. La acupuntura poco a poco va dejando
de ser algo místico o puramente espiritual y convirtiéndose en una ciencia
médica, que ha sido comprobada con investigaciones científicas y validada su
eficacia por la Organización Mundial de la Salud.
En la antigua China se utilizaban 9 tipos de agujas distintas, pero hoy
en día la mayoría son de acero inoxidable y en algunos casos se utilizan agujas
fabricadas con materiales como la plata o el oro, ya que se atribuyen distintos
efectos terapéuticos. Las agujas pueden ser de punta fina, mediana o gruesa,
varían de 0,12 mm hasta 0,35 mm de diámetro. En la actualidad las agujas son de
un sólo uso y vienen envasadas en recipientes estériles, existen distintos
rangos de longitud dependiendo de la zona a tratar, estos son de 8 mm a 7 cm.
Una vez que la aguja está insertada en su posición, el acupuntor puede dejarla
un tiempo determinado sin tocarla o ajustar las agujas durante este tiempo, levantándola,
bajándola o haciéndola vibrar y girar. Algunas agujas muy pequeñas pueden
dejarse durante varios días, si es un tratamiento que así lo indique. Las
agujas se introducen de uno a tres centímetros en la piel, si bien en algunos
meridianos se puede profundizar más, hasta cinco o seis centímetros.
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